miércoles, 29 de febrero de 2012



ANTECEDENTES

La Cátedra, como grupo embarcado en la enseñanza de la teoría arquitectónica, nació en el año 1990, desarrollándose primero dentro de Cátedra del Arq. Vidal; luego, a partir de 1994, en la Cátedra del Arq. Gaite y consolidándose como Cátedra a cargo del Arq. Norberto D’Andrea en el año 2001. El grupo además de los cursos anuales, dictó la materia en los Cursos de Verano años 1997, 1998, 1999 y 2000. El crecimiento, orientación y afianzamiento del grupo se vio enriquecido por la retroalimentación obtenida de los alumnos.

ALGUNAS CONSIDERACIONES GENERALES

El mundo actual presenta ante los estudiantes un universo de imágenes que cambian tan vertiginosamente que no dan tiempo a procesar la información, y lo que es peor que antes de que se puedan entender, "pasan de moda". Este consumo desenfrenado, acentuado y promovido por la globalización, crea el peligro de que la cultura del video-clip haga su irrupción en todas las esferas de nuestra disciplina, obviando la base más importante que debe tener la arquitectura, la respuesta a su propia cultura.
Resulta impensable trasplantar muchas de las imágenes que se nos muestran a cualquier sitio, sin ningún tipo de contemplación. Arquitectos que fueron revolucionarios en sus teorías, hicieron sus propuestas a partir de realidades; un Aldo Rossi es impensable fuera de Italia, ya que su obra formalmente está teñida de neorrealismo y el análisis de la ciudad, es el análisis de "sus ciudades". Caso más extremo aún es el de Robert Venturi, solo un norteamericano podría hacer un análisis del "strip" de la forma tan desprejuiciada como él lo hace.    
Ahora bien, qué significan éstas teorías trasplantadas sin más a nuestro país; evidentemente todas hacen aportes muy interesantes pero no pueden ser “consumidas” a la manera de una propaganda y luego desechadas. Por encima de la globalización, están las realidades regionales, éstas que están tan enlazadas a la visión de postmodernidad y en su momento fueron uno de los grandes temas del debate modernidad-postmodernidad.
Estamos en un momento en que ya quedan pocas verdades, si las quedan; en un tiempo que los grandes relatos se han acabado o consumidos en su propia impotencia; pero, paradójicamente, nunca antes se ha escrito tanto sobre ello y es porque ante un universo de verdades no verdades, cada parcialidad requiere su explicación, dice Lyotard “Todo lo que es legado, aunque sea inmediatamente anterior, debe ser objeto de sospecha”. ¿Contra qué espacio arremete Cézanne? Contra el espacio de los impresionistas ¿Contra qué objeto arremeten Picasso y Braque? Contra el de Cézanne ¿Con qué supuesto rompe Duchamp en 1912? Con el supuesto de que se ha de pintar un cuadro aunque sea cubista. Y Buren discute ese otro supuesto que –afirma- sale intacto de la obra de Duchamp: el lugar de la presentación de la obra.
El punto es la Modernidad, no entendida como movimiento sino como motor de cambio, que en cada época y en cada lugar tiene significado y alcances distintos, el punto está, en las particularidades de esta fragmentada modernidad que siempre ha costado tanto trasplantar a nuestra región y que no se logrará completamente sin entender justamente eso, las particularidades.

PROPUESTA

Hoy más que nunca es necesario, ante la pérdida de las verdades objetivas y puramente científicas ya preconizada por Niezstche en el siglo XIX, entender el mundo para crear nuestra propia subjetividad, y para eso es que creemos que debe servir la materia Teoría de la Arquitectura. Tal y como están dadas las cosas actualmente en nuestra facultad, resultaría éste el espacio más apropiado para la reflexión sobre estos temas y para la construcción de un cuerpo teórico que ayude al alumno a interpretar y filtrar el bombardeo de imágenes que nos llega desde todas las pantallas que podamos imaginar.
Sostenemos que la arquitectura es ideología construida y que a través de ella se conceptualiza el sentido socio-cultural-político-económico-artístico de la sociedad en la que está inmersa. Por lo tanto, resulta fundamental la comprensión del marco contextual para el análisis, la reflexión y la construcción del juicio crítico.
El fin, nuestro objetivo es promover en los alumnos la formación de un cuerpo teórico, el cual les permita tener en su futura vida profesional una ética personal adaptada a la cultura, para ser partícipes del debate entre lo local y lo global.
Entendemos que con ésta materia, se puede generar una forma de ver la arquitectura que trasciende los límites del discurso del espacio y que no se debería limitar al tiempo académico, sino que tendría que generar una actitud de vida profesional de permanente búsqueda.

INTRODUCCION:

El objetivo de la formación universitaria NO ES DAR RESPUESTAS SINO GENERAR PREGUNTAS para impulsar la búsqueda constante y las nuevas inquietudes.
Esta materia no es historia, tampoco su fin es hacer historia de la teoría, sino algo mucho más ambicioso, lograr la construcción de una teoría arquitectónica. No es objeto de esta materia una pretensión de conocimiento universal -que de por sí resulta inabarcable- sino por el contrario, reflexionar sistemáticamente sobre la estructura que incluye arquitectura y teoría; con sus características, proyecciones y significado.
Para poder interpretar dicha estructura y principalmente el significado con la mayor amplitud y profundidad posible, será necesario reflexionar sobre los diferentes contextos -histórico, intelectual, social, político, etc.- que sobre ellas influyen; obligando a confrontar las construcciones teóricas con dichos contextos.
La única manera de no caer en distorsiones conceptuales es a través de la crítica y el debate; en la búsqueda de inconsistencias -tanto en los fundamentos como en los hechos de la tesis contraria- es posible encontrar una regulación racional mutua y el juicio critico.
Nuestra razón práctica apunta a articular criterios que permitan comprobar si un conjunto de afirmaciones válidas y que tienen un carácter vinculante, es o no coherente. Lo cual supone un análisis de la relación que existe entre la teoría y aquello que denominamos realidad, ubicándonos en un plano reflexivo-práctico, o para decirlo en términos kantianos, lógico-trascendental; una reflexión sobre las reglas que el pensamiento va estableciendo en la práctica para construir y desarrollar teoría y reflejarla en la praxis.

Reflexiones generales

En el contexto en que se desarrolla hoy el hombre, resulta importante poder recuperar las funciones intelectuales, es decir: conocer para intervenir, transmitir para concientizar. Sin duda, este cambio profundo en el que estamos inmersos -la tercera ola, según Toffler-, nos propone opciones; que, en la medida que surjan del impulso libre y como captación crítica del desafío, se materialicen como conocimiento y se transformen en acción. Así, contenidos, propuesta pedagógica y propuesta didáctica tienden a implementar una estrategia de acción en el proceso de la enseñanza.
Los contenidos están íntimamente ligados a una conceptualización de la arquitectura como producto cultural, esto presupone una serie compleja de conocimientos que provean al hombre de capacidad para diseñar, imaginar, proponer y construir en el contexto de una actitud crítica y reflexiva.
Estos contenidos están precedidos de una significación que promueva esa inserción cultural y contextual, confiriéndole a la arquitectura su carácter heterónomo -según Giancarlo de Carlo- sin renunciar a la objetualidad que como hecho arquitectónico posee. Pero fuese la heteronomía o la autonomía el camino elegido, lo cierto es que no se trata de un acto acético, sino de una opción y como tal implica un compromiso ideológico y cultural, confiriéndole a la arquitectura su carácter de ideología construida.